sábado, 16 de febrero de 2013

14.

¡Muy buenas a todos! O al menos, a ese desconocido/a que ha llegado hasta aquí de pura casualidad y no sabe cómo. ¡Bienvenido a este intento de blog que si siquiera sé en que se va a convertir!
Para irte poniendo en el tema, esta es como la cuarta o quinta vez que intento empezar un blog. Siempre acaban olvidados en el fondo (muy muy al fondo) de mi barra de herramientas, así que (por tu bien) espero que esta sea la excepción.
Así que como le gusta decir a un buen amigo mío, «llegó el momento, ¡me presento!»
Me llamo Candela, tengo catorce años. Vivo en un intento de ciudad tirando a pueblo llamado Torrelavega, en Cantabria. España, por si hay alguien que se haya perdido por el globo.
Si he decidido abrir este sitio es porque, en algún lado, necesito contar todo lo que se me pasa por la cabeza. Twitter suele servirme, pero últimamente 140 caracteres me acaban sabiendo a poco.
Necesito vaciarme de esos textos que escribo en las últimas hojas de mi cuaderno de tecnología en horas muertas, de la música que no puedo sacarme de la cabeza y que no consigo expresar con palabras, de esos libros que han logrado saltarme un par de lagrimillas (o incluso más), de esas prendas que consiguen hacerme sentir bien, de mis rarezas que no he contado a nadie más y que rezan por ser descubiertas.
Pero sobretodo, necesito un lugar donde hablar de ellos a mi antojo. De esas personas tan especiales para mí, de las cuales me siento orgullosa de poder llamar ídolos.

Ed Sheeran.
Mi pelirrojo favorito. Capaz de hacerme sentir increíble, hermosa e irremplazable. Todo en un promedio de tres minutos y medio, lo que duran sus canciones. Todas necesitamos un Ed en nuestras vidas. Y me atrevo a decir que todos, en masculino.





Cher Lloyd.
La chica de los tatuajes. ¿Loca? La llaman. Yo la definiría como única. La critican, la critican constantemente y ella es capaz de seguir adelante con una sonrisa. Y aparte de por su música, esa es una de las principales razones por las que la adoro. Cher siempre seguirá siendo ella misma.





Lana del Rey.
¿Vas a intentarlo con el chiste fácil? Vaya. Detrás de un nombre que te parecerá gracioso, está Elizabeth Grant, una mujer hecha y derecha, con una voz increíble y una historia digna de película. Cometió errores, pero supo enmendarlos, y ahora sabe perfectamente qué clase de persona quiere ser. Liz se superó a sí misma, y por eso la admiro tanto.



Emma Watson.
Llevo admirando (y envidiando) a esta chica desde que era pequeña, y no es para menos. Interpretó un papel principal en mi saga favorita de todos los tiempos, y eso de por sí ya es un mérito, lo hizo tan maravillosamente bien que la seguí la pista. Y puedo afirmar que es tan buena actriz como persona. Ah, puede que todavía no la hayas reconocido. Creo que solíais llamarla Hermione Granger.




Adam Young.
Dudo que le conozcas. Es un chico de aire despistado que pasa sus ratos libres escribiendo canciones sobre luciérnagas, ciervos y plantas. ¿Owl City? Bingo.
Me faltan palabras para expresar todo lo que le debo a Adam Randall Young, 26 años, Owatonna, Minnesota, Estados Unidos. Hace tres años me acompañó por sorpresa en un viaje en coche especialmente malo de camino al hospital, y desde ese «¡Me gusta esta canción!» hasta hoy, ya es historia. Esa canción da título a este blog y, si me apuras, a mi vida entera. Owl City es una indiscutible parte de mí, y te puedo asegurar que sería una persona diferente sin ella.



Y por último, pero para nada menos importante...
One Direction.
Liam. Louis. Zayn. Harry. Niall.
No vengo aquí a resumirte su carrera. No vengo a contarte sus vidas, ni a abochornarte con un millón de datos estúpidos sobre ellos, como haría el modelo de fan histérica que se ha empezado a formar en tu cabeza.
Vengo a que entiendas lo importantes que resultan «los maricones estos» en mi vida.
Hace casi exactamente un año, una amiga me puso un vídeo suyo. Para qué te voy a engañar, me parecieron unos chicos frívolos, con una canción frívola y un videoclip de lo más frívolo. Nada fuera de lo común. Es después, cuando empiezas a darte cuenta de que te parecen adorables, cuando te preguntas qué demonios te pasa. Por último, acabas por conocerles.
Conoces su historia, sus cinco historias. Escuchas sus canciones como si fuera la primera vez, porque te da la impresión de que las cantan para ti. Se hacen un hueco en tu corazoncito y no quieres que salgan.
¿Obsesión? Quizá. Es mi forma de darles las gracias. Por sacarme una sonrisa, cada día. Por enseñarme que los sueños se cumplen.


Nada más, todavía. Así que ahora, tú decides si quieres saber más de esta cabecita loca. Todo lo que pase por ella, irá apareciendo encima de esta entrada. Inquietante, ¿no?

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